LA DIOSA DE LA RISA CURATIVA, LA DIOSA DEL VIENTRE “BAUBO”

BAUBO, LA DIOSA DE LA RISA CURATIVA:

Hay una parte de la mente subconsciente femenina donde aparecen unas antiguas diosas muy peculiares, que utilizaban su sexualidad y su sensualidad para conseguir algún objetivo, aliviar una pena o provocar la risa, y , por este medio, enderezar algo que se había torcido en la psique. Es importante para la mujer su naturaleza sensorial. Esta naturaleza reacciona a los estímulos sensoriales: La música, el movimiento, la comida, la bebida, la paz, el silencio, la belleza, la oscuridad. La conciencia sensorial incluye la sexualidad, aunque no se limita a ella.
BAUBO : La diosa del vientre.

Baubo era una diosa de la antigua Grecia, la diosa de la obscenidad sagrada. Es una de las más seductoras y pícaras divinidades del Olimpo.
Deméter, la madre tierra, tenía una hermosa hija, Perséfone, que un día fue raptada por Hades, el dios de Ultratumba. Hades la condujo al interior de la tierra. Deméter oyó los gritos de su hija pero no pudo encontrarla, pese a buscarla durante varios meses. Estaba furiosa, gritaba, preguntaba, buscaba en todos los parajes, suplicaba compasión pero no conseguía encontrarla.
Así pues, ella, la que lo hacía crecer todo eternamente, maldijo todas las tierras fértiles del mundo, y no hubo trigo para amasar el pan, ni ningún niño pudo nacer, ni hubo flores para las fiestas, ni ramas para los muertos. Todo estaba marchito y consumido en la tierra reseca y los pechos secos.
Un día se le apareció una mujer, una especie de mujer, bailando, agitando las caderas como si estuviera en pleno acto sexual. La bailarina era francamente prodigiosa, pues no tenía cabeza, sus pezones eran los ojos y su vulva era su boca. Con aquella boca empezó a contarle historias muy graciosas. Deméter sonrió, luego rió, y finalmente estalló en una sonora carcajada. Ambas mujeres, Baubo, la pequeña diosa del vientre, y Deméter, la Madre Tierra se rieron juntas como locas.
Y aquella risa sacó a Deméter de su depresión y le infundió la energía necesaria para reanudar la búsqueda y, con la ayuda de Baubo, de la vieja bruja Hécate y del sol Helios, consiguió finalmente su objetivo. Perséfone fue devuelta a su madre. El mundo, la tierra y los vientres de las mujeres volvieron a crecer.

La risa del vientre es una de las mejores medicinas que pueda tener una mujer.
Desde siempre las mujeres han necesitado vivir de vez en cuando en una atmósfera exclusivamente femenina, ellas solas o con otras mujeres. Es un ciclo femenino natural. Antiguamente había rituales que se centraban en conversaciones del vientre y en el que las mujeres hablan desde sus entrañas, dicen la verdad, se ríen como locas, se sienten más reconfortadas y, cuando vuelven a casa, todo marcha mejor.

Mujeres que corren con lobos. Clarissa Pinkola.

 

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